El estilo de esta vivienda es una vibrante y cuidada expresión del diseño escandinavo contemporáneo con fuertes influencias del Japandi y el diseño biofílico. El resultado es un espacio que irradia calidez, personalidad y una profunda conexión con la naturaleza.
La base escandinava se manifiesta en la paleta de colores claros y luminosos, los suelos de madera en tonos grises y el mobiliario de líneas limpias y funcionales. Se prioriza la luz natural, que fluye a través de grandes ventanales hacia una terraza que funciona como una extensión del salón.
Sobre esta base, se superponen elementos del estilo Japandi, que busca la calma y la imperfección artesanal. Esto es evidente en el uso extensivo de materiales naturales y texturizados: las lámparas de ratán y yute, el cabecero de la cama en madera con listones, y la preferencia por formas orgánicas. El papel pintado del dormitorio, con un delicado motivo de árboles, refuerza esta estética serena y naturalista.
El diseño biofílico es el hilo conductor que une todos los espacios, con una presencia constante y abundante de plantas de interior que purifican el ambiente y añaden vida. La paleta cromática se enriquece con acentos de color inspirados en la naturaleza, como el verde salvia de la pared del comedor, el amarillo mostaza en el dormitorio o el verde menta en los taburetes de la cocina.
Un rasgo distintivo es el uso audaz y artístico del papel pintado como elemento focal, ya sea con el patrón naturalista del dormitorio o el diseño geométrico y moderno de la zona de estudio. Este recurso, junto a la cuidadosa selección de objetos decorativos, crea un hogar que se siente equilibrado, personal y profundamente acogedor, logrando una perfecta armonía entre la simplicidad moderna y la calidez orgánica.
















